Los mayores riesgos identificados por los propios niños, niñas y adolescentes involucrados en la zafra son las cortaduras provocadas por el machete y las picaduras de víboras. Asimismo, el mayor maltrato psicológico identificado se refiere a la presión por cumplir con el trabajo encomendado, lo que les produce miedo a no cumplir con el cupo de producción establecido. Como principales aspectos negativos resaltan las condiciones duras de las jornadas de trabajo, que abarcan 12 horas. En el caso de las niñas está el cumplir con las tareas de la cocina, identificando en el otro extremo de manera sui géneris como lo más positivo precisamente, tener la oportunidad de trabajar.
Los problemas de salud de los niños, niñs y adolescentes están íntimamente relacionados con sus condiciones de vida y de trabajo. En general viven en campamentos precarios con altos niveles de hacinamiento sin acceso a servicios básicos como agua potable y sistemas de desechos sólidos, además de estar expuestos durante más de 12 horas diarias a las duras condiciones de este tipo de trabajo y a las inclemencias del tiempo en los cañaverales, sumado a una dieta alimentaria deficiente. Estos factores hacen de esta población un grupo altamente vulnerable a enfermedades infectocontagiosas, respiratorias y gastrointestinales, sin contar con los frecuentes accidentes de trabajo.